domingo, 28 de julio de 2024

Irlanda, un respiro verde y fresco ideal para visitar con niños

                                               
                                                    En los acantilados de Moher.

Irlanda es un destino perfecto para huir del calor español en verano. Sus prados verdes, sus vacas y sus casitas de colores hacen de este paisaje un oasis de tranquilidad y frescor en la temporada estival.

Elegimos como campamento base el pueblecito de Doolin, una pequeña localidad en la costa Atlántica, a un paso de los famosos acantilados de Moher y del puerto dónde sale el ferry a las islas de Aran. 

En nuestra casita de Doolin, del Sr. Sean.

Uno de los ambientados pub del pueblo.

Rodeado de vacas.

Una casita de Doolin, un pueblo hoy bastante turístico.

Viendo las vacas.
Los acantilados de Moher. El paseo es bonito para ir con niños, aunque un poco peligroso.

Es recomendable alquilar un coche pequeño, porque las carreteras son muy estrechas.

Castillo de Bunratty. 

Viajar en coche por Irlanda e ir parándote a contemplar castillos e iglesias abandonadas tiene algo de místico y aventurero. 

Los archipiélagos de Aran están constituidas por tres pequeñas islas, nosotros estuvimos en el más grande Inishmore que es precioso para perderse por su castillo abandonado y sus casas. Se puede alquilar un carro tirado a caballo para pasear por el pueblo, nosotros decidimos hacerlo a pie. 

El Castillo de Inishmore.


                                                             

En la playa de Inishmore, los locales se bañan en verano. Para nosotros hacía un poco de frío...


Un burrito de Inishmore.


Una visita que nos encantó para hacer con niños cerca de Doolin es la demostración de border collies pastores de oveja en Caherconnel que además tiene un típico fuerte redondo de la zona ya en desuso. Cerca de allí se puede visitar el dolmen de Poulnabrone, un lugar que aún guarda parte de su misticismo.  

A la entrada de Caherconnel.

El dolmen de Poulnabrone, a Irlanda siempre con chubasquero.

Cerca de Doolin se encuentra el paisaje de Burren, un lugar rocoso con un interés geológico no muy apreciable para los que somos legos en la materia, pero que también tiene numerosos yacimientos arqueológicos escondidos muy interesantes. 


El paisaje de Burren.


Si vas a Irlanda, tienes que pasar por Dublín, su capital. Una ciudad llena de música callejera, cervezas y espectáculo. Nos gustó mucho. 


Las pintas en el típico pub.

Nuestra casita de Dublín.



La galería de Hugn Lane, de arte contemporáneo. 
Un cuadro de Francis Bacon.

El estudio de Francis Bacon.

El estudio de Francis Bacon me llamó la atención por su descomunal desorden, me quedé pensando ¿ayuda el caos a la creatividad?


Verano 2024.

sábado, 30 de septiembre de 2023

Escapada a Tánger

En el ferry rumbo a Marruecos. Algunas veces se ven delfines, otras hay que conformarse con mirarnos a los ojos.

Desde la azotea de nuestro riad.

Marruecos es la forma más rápida que tenemos de cruzar a un nuevo mundo. Dentro del gran parque comercial y temático en el que se ha convertido Europa. A tan sólo 14 kilómetros de Cádiz se abre un mundo dónde realmente aún te sorprenden las tiendas, la cultura y sus gentes. 

Tánger es una de esas capitales en la que encuentras de todo, la modernidad y también la autenticidad de barrios aún llenos de encanto marroquí. En septiembre aprovechamos un fin de semana para saltar a Tánger y despertarnos al son de sus minaretes. 

Tenía el recuerdo de Tánger de una ciudad un poco sucia y con gente que te molestaba mucho por la calle pidiéndote que le compraras cosas, pero la verdad es que me llevé una grata sorpresa al ver que la gente era mucho más amable y que la ciudad estaba mucho más limpia.


                                 
Las tumbas púnico-romanas cerca del afamado Café Hafa son un lugar impresionante. Desde allí se ve perfectamente la costa de Cádiz.

El puerto de la ciudad desde su castillo.

Las calles de la Medina vieja con sus típicas buganvillas.

En una de sus mezquitas.


Cous cous y pescado variado.

En todos los sitios dónde comimos, comimos muy bien. Cous cous, pescado, carnes a la brasa y por supuesto pastelitos árabes deliciosos.

Por último una lección aprendida que me gustaría compartir. Por supuesto hace falta pasaporte para coger el ferry, a nosotros se nos olvidó el de Félix que finalmente se quedó en casa con sus abuelos. 
Sobre el ferry, se puede coger desde Tarifa que es un poco más caro pero te deja en el puerto al lado del centro de la ciudad. Nosotros quisimos ahorrarnos unos euros y coger el ferry desde Algeciras, pero te deja en un puerto nuevo a las afueras y desde allí tienes que coger algún tipo de vehículo (taxi, taxi compartido o bus) que te lleve al centro de la ciudad en aproximadamente 45-50 minutos. A nosotros como íbamos los dos solos nos dio igual, incluso nos pareció una aventura más auténtica, pero para ir con niños me parece más fácil llegar al puerto del centro de la ciudad y poder andar hasta el hotel. 

miércoles, 30 de agosto de 2023

Al Norte de Portugal

Puente de Lima
Ponte de Lima.

El Norte de Portugal está repleto de grandes sorpresas.

Ponte de Lima es una de ellas, la villa más antigua de Portugal y posiblemente una de las más bellas. Su gran atractivo reside en su imponente puente romano, que luego fue medieval, construido sobre el manso río Lima invita a la contemplación. El resto del pueblo también merece un buen paseo por sus callecitas empedradas e iglesias góticas encaladas. 

Capela das Pareiras, Ponte de Lima.

En el paseo por la localidad tuve la suerte de toparme con esta exposición muy inspiradora de la artista 
gallega María Eiras. Me encantaría ser retratada así, yo y el mundo.

                              

                                               "I choose my own journey" by María Eiras.

Siguiendo el río Lima hasta llegar a su estuario encontramos otro bonito e histórico pueblo: Viana do Castelo. De sus astilleros salieron las naos que exploraron el nuevo mundo en sus rutas por las Américas, de ahí la importancia de esta localidad que puede apreciarse en sus majestuosas fachadas. La belleza de su enclave se disfruta especialmente desde la Basílica del Sagrado Corazón, a la que se puede subir en el típico elevador portugués. 

La Plaza de la República, Viana do Castelo.


Álvaro y Félix en un edificio de la ciudad, con la típica fachada de azulejos portugueses.

Por la zona hay varios ríos muy apetecibles para el baño, como el río Homme, afluente del Lima, dónde nos bañamos e hicimos pic nic.

                              
                                                                           Río Homem.

Mis compañeros de viaje y de vida en la Catedral de Braga.

Nuestra siguiente parada fue Braga, otrora Bracara Augusta lo que se nota considerablemente en su trazado. Su catedral del siglo XII es la más antigua de Portugal y entre sus fachadas de azulejos se encuentra su famosa Universidad, que esconde entre otras delicias el Jardín de Santa Bárbara, espléndido de flores. 

Al visitar Braga hay que probar por supuesto el bacalao a la Braga (frito sobre una cama de patatas y coronado con un sofrito de cebolla y pimiento) y de postre el  típico pastel que llaman tibia. Para quemar la comida se puede subir a la Basílica de Bom Jesús para admirar las vistas y el bosque. 


La Plaza de la República Braga.

El centro comercial de Braga.


                                       
En los Jardines de Santa Bárbara.

Subir a la Basílicia de Belem es una buena forma de apreciar las vistas y el bosque. 

Otra parada reseñable fue Valencia del Miño, Valenca do Minho, una fortificación a orillas del río, justo enfrente de la gallega Tui. Sus calles están repletas de tiendas de toallas, sábanas y souvenirs, pero además del mercado merecen una visita su fortaleza, algunas casas con azulejos preciosos y las vistas del puente de Eiffel sobre el Miño.


Valencia do Miño.



        
                                             Algunos azulejos de edificios de Braga.

Por último, ya de vuelta a España paramos en Guimaraes, conocida como la cuna de Portugal y cuyo patrimonio es reconocido por la Unesco.  

La catedral de Guimaraes.

Las bellas fachadas de Guimaraes.


La casa rural de Coucieiro, de fondo todos los amigos y niños que nos acompañaban en este estupendo viaje.

jueves, 21 de julio de 2022

La gastronomía de Alsacia

Siguiendo con la entrada anterior, en esta me centraré en el placer culinario que supone un viaje Alsacia. 

Después del esfuerzo que hicimos en el parque de aventuras compensamos la adrenalina y la energía gastada con una visita a la Casa del Lago para probar su suculento Bouchée à la Reine, que es un hojaldre relleno de ternera. 

El Bouchée a la Reine, con una salsa de nata y una especie de gnocchis (ñoquis) para acompañar.

Y es que visitar Francia siempre tiene un componente gastronómico, en este viaje conocimos varios restaurantes tops, como el Auberge des 3 Vallées con su especialidad en carpa frita. Cuando estaba jugando fuera del restaurante con mi hijo, me encontré a una señora también con su retoño y me hizo mucha gracia por que me preguntó: "¿En cuántos idiomas le hablas a tu hijo?" Me pareció una pregunta muy característica de la zona francesa de Alsacia, localizada entre Suiza y Alemania, dónde todos hablan al menos francés y alemán o inglés. Y muchos también italiano o español. Desde entonces hablo con mi hijo también en inglés, algo se le quedará aunque no sea un buen acento :)


Carpa frita, al estilo del pescaíto frito alsaciano.

Cena en familia.

Otro restaurante que nos encantó fue A la Porte Haute en Kaysersberg, dónde probamos el típico codillo con chucrut, el famoso estofado de Alsacia hecho con ternera, patatas y zanahoria: baeckeoffe y nos llevamos para cenar las típicas tarte flambée, que son como pizzas con base de crema agria y después cebolla y tocino. Menos mal que a la vuelta sólo pesan las maletas y no a los pasajeros en el avión, porque es imposible acabar la comida sin probar algún postre como las deliciosas tartas de queso, el famoso queso de la zona, también conocido como queso pestoso pero delicioso: el Munster, el típico kougelhopf, un pastel hecho con almendras y pasas con forma de corona de rey o los Bretzel, una galleta salada en forma de lazo, que se come normalmente de aperitivo con una cerveza, aunque ahora han hecho también versión dulce. Y si visitas la zona en Navidad verás que el Mannel de San Nicolás, la galletita en forma de hombrecito, se ha convertido en el símbolo navideño de la zona. 

El codillo con chucruc y mostaza.

Chantal frente a una casa decorada con el Mannel.


El kougelhopf.

    

Enfrente de A la Porte Haute se encuentra otro restaurante con mucha historia. El hotel restaurante Hassenforder, que recibe su nombre del ciclista alsaciano que consiguió 8 victorias de etapa en el Tour de Francia y una en la vuelta española. Cuando se retiró montó este restaurante, cerca de su pueblo natal, que sigue regentando su familia. 

Y hablando de gastronomía en Kaysersberg cabe destacar el restaurante hotel  Relais & Châteaux de dos estrellas Michelin del chef Olivier Nasti: La Table d´Olivier Nasti y al lado el pequeño bistró con mención en la Bib Gourmand La Vieille Forge, en el que no estuvimos pero dónde sólo mirar por tras la ventana ya es un placer :)


La Vielle Forge.

Y para terminar la sección gastronómica y familiar hay que hablar de las salchichas a la barbacoa de totó Dominique y la tante Chantal, que nos acogieron en su casa y nos trataron como si estuviéramos en un resort balinés. Merci Beacoup !!!



Cena al fresco. 

                                                
Totó Dominique, encargado de la barbacoa.


Merci Beacoup, à bientôt!!!!

P.D. Los vinos de Alsacia merecen una entrada a parte y mucho más conocimiento que el mío, que sólo sé que mis preferidos son el Pinot Gris y el Riesling :)  

Alsacia: Kaysersberg y el lago de Kruth-Wildenstein

La familia en Kaysersberg.


Dice mi tía Cristina, que la familia es una decisión, son vínculos que decides cultivar o no. Seguramente, sea como la amistad: aquel afecto personal y puro que nace y se fortalece con el trato. Pues con la firme decisión de cultivar los lazos familiares nos fuimos a Alsacia a encontrarnos con parte de la familia de Álvaro.

Un rincón de Kaysersberg.

Los primos de Álvaro viven en un pueblecito al lado de Mulhouse y desde allí hicimos algunas excursiones. El primer día totó Dominique y tante Chantal nos llevaron al precioso pueblo de Kaysersberg, en la ruta de los vinos de Alsacia. Esta pequeña villa lo tiene todo para haber sido elegida "el pueblo favorito de los franceses": un castillo, un entorno idílico rodeada de verdes montañas y recorrida por el río Weiss, unas casitas preciosas, de madera con vigas vistas y decoradas como si de un cuento infantil se tratara y encima un vino blanco delicioso.

De paseo en familia por Kaysersberg.
                  


Algunas casas tienen la segunda planta más grande que la primera, porque se pagaban impuestos en función de la la base construida.

La plaza del ayuntamiento.
 
        
Algunas casas bonitas del pueblo.


En Navidad el pueblo está todavía más bonito con su mundialmente famoso mercado navideño.

Otro día seguimos nuestra ruta hacia el lago de Kruth-Wildenstein. Es también un destino típico de los franceses atormentados por las altas temperaturas que necesitan un poco de fresco y algún que otro chapuzón. Nosotros aprovechamos también para hacer el mono, en el parque de aventuras en los árboles

El lago artificial entre los pueblos de Kruth y Wildenstein. Ya muy cerca de la estación de esquí.

 

  
Haciendo el mono.


Con la banda sonora de los ewoks.


Sigo en la entrada siguiente con la gastronomía alsaciana, que da mucho de sí. Y esta entrada la despide Félix pensando en su próximo viaje. 

Félix suplicando a sus padres que no le lleven más en RyanAir...