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lunes, 2 de febrero de 2026

Terapia Suiza.


                                          

Este fin de semana he viajado a Neuchâtel a ver a nuestra amiga Sandra, con mis hermanas y mis amigas de la época de la Universidad. Ir a ver a Sandra, sí. Esa fue la excusa. Pero en realidad el lugar nos daba igual, viajábamos a abrazarnos a nosotras mismas. A recordarnos cómo éramos y, sobre todo, a honrar las mujeres que somos ahora.

Llegamos cargadas de historias y cansancios distintos. Aterrizamos con el corazón un poco apretado y despegamos de vuelta a casa con él expandido, como si hubiera aprendido a respirar mejor.

Reímos. Reímos de esas risas que empiezan suaves y acaban desbordadas hasta el ataque, de las que te hacen llorar sin tristeza. Lloramos también, claro. Porque hay viajes que remueven capas antiguas, a las niñas que soñaban sin saber aún lo difícil y lo hermoso del camino que nos esperaba.                                                                                                  

Hubo muchas conversaciones terapéuticas, sin prisa. Miradas que decían “te veo” sin necesidad de palabras. Nos escuchamos como mujeres que han vivido, que han amado, que han trabajado duro, que han cuidado y se han olvidado a ratos de cuidarse.

Sandra nos dio un taller de Ringana, para cuidarse por dentro y por fuera.

            Se nota que la cosmética sostenible no es mi tema preferido de conversación... 


Y ahí está la clave de este viaje: cuidar con infinito amor a las personas en las que nos hemos convertido. A las parejas que somos, con nuestras luces y nuestras torpezas. A las madres que intentan hacerlo lo mejor posible. A las trabajadoras incansables que sostienen mundos visibles e invisibles. A las amigas que siguen eligiéndose, aunque la vida nos haya llevado por caminos distintos.

Suiza fue paisaje, sí. Montañas que enseñan a relativizar, lagos que invitan a bajar el ritmo, bucólicos paseos por la nieve, baños en el gélido lago tras la sauna finlandesa, quesos, chocolates y cremas de verdura con jengibre. Pero lo verdaderamente terapéutico fue mirarnos y decirnos, sin decirlo: estamos bien. No perfectas. No resueltas del todo. Pero juntas. Y eso basta.

Volvimos distintas. Un poco más ligeras. Con la certeza de que la amistad verdadera no pertenece a una etapa, sino que evoluciona con nosotras. Que sigue siendo hogar, incluso lejos.

Las fotos son de la artista @InesAlmorza.


                     En la colegiata de Neuchâtel, un ejemplo de gótico temprano, del siglo XII. 

                                              Mi hermana Marta y yo.  

                                                                        Charlando en el bus.                      

                                                                      Paseando por Neuchâtel. 
                                                                  Paseando por Neuchâtel. 

Mi hermana Elena recordando que hace 8 años le hice esa misma foto a Pablo. Él cree que el señor se conserva mejor que él ja ja



Paola.


                                  Sandra.
                Eme en la sauna finlandesa y después bañándonos en el Lago a 0º.

                                                                      
                                    
                                Después de un baño gélido, muertas de risa. 

  
La bucólica buvette le Maichard, una granja refugio alpino en las montañas de La Chaux-de-Fonds para comer fondue y acabar con un cono de nata casera. 

Yo en la nieve. 

                                                                  
Con la cámara de Inés, pero esta se la hice yo.

 
                    Yo en la nieve. By @InesAlmorza. ¡Qué guapa me saca la joía!

                                            Andaluzas en la nieve.

                                             Andaluzas en la nieve 2.

                                             Andaluzas en la nieve 3. 
                                             Andaluzas en la nieve 4.
 
El increíble paisaje de La Chaux-de-Fonds.

                                                 
Inés y yo. 

P.D 1. !Laurita faltaste tú!

P.D. 2. Para las que me preguntáis si somos un grupo de modelos a las que contratan para publicitar experiencias, la respuesta es No. Lo siento :)) jajaja

jueves, 5 de mayo de 2022

Mi madre y yo en París

Mi madre y yo en la Place de Vosges, en la Marais.

"Never to go on trips with anyone you do not love", 

Heminghway, E. A moveable Feast (París era una fiesta).

En marzo me fui con mi madre y  Heminghway de la mano a la capital del Sena. A la ciudad del amor. 

Teníamos mucho que celebrar. La vida volvía a florecer ante nuestros ojos. Habían sido meses duros, de hospitales, pinchazos y miedo. Ahora parecía que todo eso quedaba atrás. Teníamos comprado los billetes, pero la primera ola de la pandemia nos dejó en tierra, luego la enfermedad, luego otra vez la pandemia... Habían cambiado tantas cosas desde la primera vez que estuvimos a punto de viajar a París juntas... Yo había tenido un hijo y un cáncer. El jing y el jang. La vida y la muerte, todo junto, el mismo año. 


"You expected to be sad in the fall. Part of you died each year when the leaves fell from the trees and their branches were bared against the wind and the cold, wintry light. But you knew there would always be the spring, as you knew the river would flow again after it was frozen... " E. A moveable Feast


Mis padres se habían mudado a Toledo para cuidarnos, a mi y a mi pequeña y hermosa familia. Así que antes de que volvieran a hacer las maletas a Cádiz decidimos aprovechar los billetes, no fuera a llegar la Tercera Guerra Mundial y nos quedáramos en tierra... Que no está el mundo para hacer muchos planes a futuro. 

El tiempo no nos acompañó para caminar pero sí para leer en los cafés y parques. 

"with time to read"

"...with time to read in a city like Paris where there was a way of living well and working, no matter how poor you were, was like having a great treasure given to you". Heminghway, E. A moveable Feast


Nos quedamos en un apartamento al lado del Museo de Ciencias Naturales.

Nos costó unos días hacernos amigas del mamut de la entrada.

Realmente habíamos reservado el apartamento en la Marais, pero durante la pandemia ese lugar cerró y nos dieron otro. No tuvimos suerte con el cambio. Pero no dejamos de visitar la Marais, para perdernos por sus calles y tiendas. 

Mi madre en la Marais, pasando por delante del Hotel Emile y su cafetería floreada.
                                
Entre estas dos fotos hay 12 años de diferencia, toda una vida. 

Nuestro viaje a París no tenía grandes pretensiones, dar un paseo durante unos días de otoño lluvioso, comer bien, estar juntas, ir de compras, quizás ver algún museo que no hubiéramos visitado. Y también ver a mi amiga Lorelaine.

No se puede ir a París sin ver a mi amiga Lorena, que nos llevó de paseo y al Museo Carnavalet, que versa sobre la historia de la ciudad. 

En el museo Carnavalet, que lo acaban de reabrir.

Con Lorena en el ayuntamiento de París.

Paseando por el Sena con Lorena.


"I could never be lonely along the river",  Heminghway, E. A moveable Feast


El Louvre y su pirámide.

En el Louvre, por fuera que dentro es muy esforzado.

El polémico "ramo de tulipanes" de Jeff Koons. 

Jeff Koons es uno de los artistas contemporáneos más cotizados y al parecer quería colocar su obra junto a la Torre Eiffel, finalmente la ciudad de París le ha otorgado este sitio que parece que no le ha gustado mucho. A mi sí me gusta, aunque cogerle el ángulo fotográfico cuesta. 



La torre Eiffel vista desde el Arco del Triunfo.

Sacre Cour

Paseando por Montmatre entramos a comer en un restaurante muy pequeñito, pero que resultó ser uno de los más antiguos de París. Le Bon Bock, es muy recomendable.


Sentarte en Le Bon Bock, es como viajar al pasado.

Muy recomendable también las galettes y crepes de  Auguste, al lado del Pompidou.


Las galettes de Auguste.

 

 "You got very hungry when you did not eat enough in Paris because all the bakery shops had such good things in the windows and people ate outsite at tables on the sidewalk so that you saw and smelled the food". 

Heminghway, E. A moveable Feast



El último día nos despedimos de París visitando las obras de Rodin en su casa museo. Sus obras son maravillosas, sólo eché de menos alguna mujer pensativa para poder regalársela a mi tía Cristina que las colecciona.

El famoso beso de Rodin.

La casa-museo tiene unos jardines maravillosos al lado de la Bastilla.



Conseguimos ir a París, aunque no nos lo pusieron fácil. 

"There is never any ending to Paris". Heminghway, E. A moveable Feast


¿Próximo destino materno-filial? Hagan sus apuestas...

Marzo 2022