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jueves, 5 de mayo de 2022

Mi madre y yo en París

Mi madre y yo en la Place de Vosges, en la Marais.

"Never to go on trips with anyone you do not love", 

Heminghway, E. A moveable Feast (París era una fiesta).

En marzo me fui con mi madre y  Heminghway de la mano a la capital del Sena. A la ciudad del amor. 

Teníamos mucho que celebrar. La vida volvía a florecer ante nuestros ojos. Habían sido meses duros, de hospitales, pinchazos y miedo. Ahora parecía que todo eso quedaba atrás. Teníamos comprado los billetes, pero la primera ola de la pandemia nos dejó en tierra, luego la enfermedad, luego otra vez la pandemia... Habían cambiado tantas cosas desde la primera vez que estuvimos a punto de viajar a París juntas... Yo había tenido un hijo y un cáncer. El jing y el jang. La vida y la muerte, todo junto, el mismo año. 


"You expected to be sad in the fall. Part of you died each year when the leaves fell from the trees and their branches were bared against the wind and the cold, wintry light. But you knew there would always be the spring, as you knew the river would flow again after it was frozen... " E. A moveable Feast


Mis padres se habían mudado a Toledo para cuidarnos, a mi y a mi pequeña y hermosa familia. Así que antes de que volvieran a hacer las maletas a Cádiz decidimos aprovechar los billetes, no fuera a llegar la Tercera Guerra Mundial y nos quedáramos en tierra... Que no está el mundo para hacer muchos planes a futuro. 

El tiempo no nos acompañó para caminar pero sí para leer en los cafés y parques. 

"with time to read"

"...with time to read in a city like Paris where there was a way of living well and working, no matter how poor you were, was like having a great treasure given to you"Heminghway, E. A moveable Feast


Nos quedamos en un apartamento al lado del Museo de Ciencias Naturales.

Nos costó unos días hacernos amigas del mamut de la entrada.

Realmente habíamos reservado el apartamento en la Marais, pero durante la pandemia ese lugar cerró y nos dieron otro. No tuvimos suerte con el cambio. Pero no dejamos de visitar la Marais, para perdernos por sus calles y tiendas. 

Mi madre en la Marais, pasando por delante del Hotel Emile y su cafetería floreada.
                                
Entre estas dos fotos hay 12 años de diferencia, toda una vida. 

Nuestro viaje a París no tenía grandes pretensiones, dar un paseo durante unos días de otoño lluvioso, comer bien, estar juntas, ir de compras, quizás ver algún museo que no hubiéramos visitado. Y también ver a mi amiga Lorelaine.

No se puede ir a París sin ver a mi amiga Lorena, que nos llevó de paseo y al Museo Carnavalet, que versa sobre la historia de la ciudad. 

En el museo Carnavalet, que lo acaban de reabrir.

Con Lorena en el ayuntamiento de París.

Paseando por el Sena con Lorena.


"I could never be lonely along the river",  Heminghway, E. A moveable Feast


El Louvre y su pirámide.

En el Louvre, por fuera que dentro es muy esforzado.

El polémico "ramo de tulipanes" de Jeff Koons. 

Jeff Koons es uno de los artistas contemporáneos más cotizados y al parecer quería colocar su obra junto a la Torre Eiffel, finalmente la ciudad de París le ha otorgado este sitio que parece que no le ha gustado mucho. A mi sí me gusta, aunque cogerle el ángulo fotográfico cuesta. 



La torre Eiffel vista desde el Arco del Triunfo.

Sacre Cour

Paseando por Montmatre entramos a comer en un restaurante muy pequeñito, pero que resultó ser uno de los más antiguos de París. Le Bon Bock, es muy recomendable.


Sentarte en Le Bon Bock, es como viajar al pasado.

Muy recomendable también las galettes y crepes de  Auguste, al lado del Pompidou.


Las galettes de Auguste.

 

 "You got very hungry when you did not eat enough in Paris because all the bakery shops had such good things in the windows and people ate outsite at tables on the sidewalk so that you saw and smelled the food". 

Heminghway, E. A moveable Feast



El último día nos despedimos de París visitando las obras de Rodin en su casa museo. Sus obras son maravillosas, sólo eché de menos alguna mujer pensativa para poder regalársela a mi tía Cristina que las colecciona.

El famoso beso de Rodin.

La casa-museo tiene unos jardines maravillosos al lado de la Bastilla.



Conseguimos ir a París, aunque no nos lo pusieron fácil. 

"There is never any ending to Paris". Heminghway, E. A moveable Feast


¿Próximo destino materno-filial? Hagan sus apuestas...

Marzo 2022

sábado, 29 de junio de 2019

Canterbury, más allá del cuento


No encontré en Canterbury los cuentos de Geoffrey Chaucer para recrearlos in situ. Pero tampoco hicieron falta porque la ciudad es deslumbrante en sí misma por su imponente catedral, sede de la iglesia anglicana.

Sus callecitas estrechas, sus canales y sus casas de vigas de madera crean un entorno idílico, que más allá de la ciudad turística encierra mucha vida y fervor religioso. Hay que dedicarle un tiempo a perderse entre sus callejuelas.


Un canal de Canterbury. 
Paseando por el claustro de la catedral.

La Catedral de Canterbury claro ejemplo del gótico inglés.

Parrot, una de las tabernitas de la ciudad.


The Moat Tea Rom. 
Dónde fueres hacer lo que vieres... así que paramos a tomarnos un té con tarta en The Moat Tea Room, dónde la dueña nos atendió afablemente.


El Claustro de la Catedral. 

Mi madre en la Christ Church Gate, el pórtico de entrada a la catedral. 


El precio de la entrada a la catedral de Canterbury es de 10,50 pounds, pero no entramos porque estaba justamente de reforma. Aunque las vidrieras desde dentro deben ser aún más espectaculares. Perdiéndonos eso, al menos vimos el claustro y la parte de atrás de la catedral a la que se accede gratuitamente.



viernes, 28 de junio de 2019

Por el Támesis hasta Greenwich



Dice Heráclito que no nos bañamos dos veces en el mismo río, creo que tampoco visitamos dos veces la misma ciudad y aún menos si se trata de Londres, la ciudad que el Támesis ha visto crecer.


Mi madre y yo en el London Bridge.


"He sido letrina en los años infestos de la peste y el cólera. Ahora nutro el refugio de apartamentos de lujo que buscan el refresco de mis aguas ya limpias. Vi navegar a los grandes mercantes que venían de todo el mundo y en la actualidad me disfrutan la abundancia de catamaranes turísticos con sus cámaras de foto en ristre. Desde Londinium romano hasta hoy. ¡Cuánto han cambiado los márgenes serpenteantes de mis veredas!" -  Si el Támesis hablara... inspirado en el escrito de Ramón Portell "Autobiografía del Támesis" en el número 82 de la Revista Altair, plenamente recomendable.

¿De dónde viene el nombre de Canary Wharf?

Uno de los días de más calor decidimos ir a Greenwich en barco (por cierto que se pronuncia algo así como "ɡrɛnɪtʃ" y no como nos enseñaron en el colegio...). Cogimos un barco que nos llevó remontando el río hasta allí y fue una magnífica opción porque nos enteramos de muchas curiosidades que comentó el guía. Por ejemplo, Canary Wharf se llama así porque era dónde llegaban los barcos de las islas Canarias. Y Wharf que significa muelle viene del acrónimo: Water House At the River Front.

Canary Wharf, el nuevo barrio financiero de Londres.


¿Cómo se mide la diferencia de hora entre ciudades?

Una vez en Greenwich, vimos el emblemático Cutty Sark y subimos al Real Observatorio.

El Observatorio se construyó en 1675 por orden del Rey Carlos II de Inglaterra 1675. Se erigió allí porque en esa época estaba lo suficientemente apartado de Londres para ver el cielo con claridad.

Por Greenwich pasa el Meridiano cero, a partir del que se calculan el resto de meridianos del mundo.


El Meridiano Cero.

La tierra gira cada día 360 º sobre sí misma si se divide entre 24 horas, cada hora recorre 15 grados de longitud de Este a Oeste. Es decir, que para calcular la hora de diferencia entre una ciudad y otra se calculan cada 15 grados una hora.

El mundo y sus meridianos que son líneas imaginarias que nos ayudan a entendernos.
Por ejemplo, según esta foto del mundo entre España y Turquía hay 3 horas de diferencia. Sólo hay que contar los meridianos que nos separan.

John Flamsteed (1646-1719) fue el primer Astrónomo Real que realizó tras toda una vida observando el cielo uno de los primeros catálogos de estrellas.

Supongo que de este interés por medir el tiempo con precisión, viene la famosa puntualidad británica...


martes, 3 de julio de 2018

Poetisa en Nueva Yora

Nueva York, me parece que podría ser la portada de "La mujer singular y la ciudad".
New York desprende tanta acogedora vitalidad como una abrumadora soledad. 

Nueva York nos hace sentir muy pequeños y muy grandes a la vez. Es tan Federico García Lorca como Vivian Gornik. Tan gris como verde. La ciudad del consumo, del 24 hours, del siempre abierto, del siempre en movimiento. Dónde resulta una delicia sentarse a contemplar. 


La primera vez que llegas a Nueva York es como si ya hubieras estado allí, el humo que desprende el asfalto, los taxis, los rascacielos... Lo hemos visto tanto en las películas que forman parte de nuestro imaginario colectivo. Así Nueva York se hace fácil, hospitalaria. El español transita con normalidad por sus calles. El idioma, digo. De los españoles, en general, me comentaba el taxista de Uber que no había muchos en la ciudad, que conocía muchos franceses, alemanes y otros europeos. Pero que España no debía estar tan mal si la gente no venía a trabajar a Nueva York. "No sé. Lo mismo no se atreven con el Uber", le comentaba. Es fácil entablar conversaciones con cualquiera sobre cualquier cosa en Nueva York. 


En el meollo, Times Square.

Times Square. El centro neurálgico del consumo.

Hope. Del artista americano Robert Indiana
 A pocos pasos de Hope, se encuentra la palabra Love del mismo artista. Son ya esculturas icónicas del Pop Art, parte de la Gran Manzana.


Central Park, al fondo Manhattan.



El Atlas de Lee Lawrie y Rene Chambellan en Rockefeller Center. 
 Atlas carga con el peso del mundo sobre su cabeza, en este caso el mundo también representa un reloj solar.


La Catedral de Nueva York.
 Normalmente cuando llegas a una ciudad, yendo a la Catedral irías directamente al centro de esa urbe. En Nueva York la Catedral queda un poco escondida entre tantos rascacielos. Mejor buscar la tienda Lewis o el Apple Store para ubicarse.



Banderas por doquier. Patriotismo.

Vigilancia en la Torre Trump.
Uraeus, del escultor alemán Anselm Kiefer. Podríamos llamarlo el libro alado de Rockefeller Center. 

La Biblioteca Nacional. 

Desde la ventana de hotel. Ese parking ya tiene un décimo piso de altura.
Deliciosa burguer artesana con queso en Union Square Burguer.


martes, 12 de junio de 2018

Viaje en familia a Suiza

 
Club Alpino de Chaumont, Neuchattel, Suiza. Foto: Inés Almorza.


Ana Kohlër en "El Tiempo Regalado" hace una interesante reflexión sobre el viaje, dice algo así como que nos vuelve a situar frente a lo desconocido como a un niño que experimenta algo por primera vez. La verdad es que viajar con niños me parece que es siempre un doble viaje.

Hay veces que se viaja para ver cosas y otras para sentir cosas. Esta vez ni siquiera he conocido a gente diferente, si no que he disfrutado de la que ya conocía. Y ha sido muy gratificante.

Ha sido un turismo de corto alcance: la casa de las montañas del lago de Neuchâtel en Chaumont y sus inmediaciones. 


Paola y Tomás viendo los caballos del vecino.

Laura e Inés riéndose de sus cosas.

Elena y Emilia.
Antonio e Inés en el desayuno, tras el cristal. Foto: Inés Almorza.

Las fotos de Inés parecen que están tocadas con brillo mágico. 

La familia Daza Acosta de portada del Hola.
Marta y Fer de paseo por los jardines de Neuchatel.

Cenando fondue en familia. Foto Inés Almorza.

Paola e Inés charlan en el Claustro de la Iglesia de Neuchatel.

Pablo retocando los bigotes a un señor.
Mi ahijado Antonio, un cisne y yo. Foto Laura Hernández.
Mi hermana Marta y mi sobrino Tomás se ríen en la hierba. Foto Inés Almorza.

Un cisne en el lago transparente.
Haciendo paddle surf en el Lago de Neuchattel desde Saint Blaise. Foto: Laura Hernández

Si además de buena compañía resulta que en Suiza hace mejor tiempo que en España, la verdad es que no sé cómo se podría mejorar este viaje :)