domingo, 24 de agosto de 2014

Mallorca y la Copa del Rey de Vela

Este verano empezó fuerte y mis últimos días de trabajo me tocó estar en Palma de Mallorca en la Copa del Rey de Vela. Fue un gran comienzo del verano porque ya que estaba allí, me quedé el fin de semana inspeccionando.

Durante la Copa del Rey una de las mañanas salimos a navegar para ver la regata bien de cerca y la verdad es que la imagen de los veleros virando al viento es de esas imágenes que se queda grabada en la retina.

El Aifos, el barco del Rey. Sofía al revés.

La Catedral de Palma de Mallorca desde el puerto. 

Los veleros en línea.
 Es increíble como todos los veleros de la competición consiguen ponerse en línea en alta mar, el que se pasa de la "raya" imaginaria antes de que toquen la salida tiene que volver a empezar.

Uno de los veleros navega si no me equivoco creo que sería amurado a estribor.

En pleno "adelantamiento"

 El fin de semana, ya de recreo total, nos adentramos en las famosas playas de Es trenc, pero la verdad es que siendo Agosto y fin de semana todas las playas estaban abarrotadas. Nos quedamos en una calita antes de llegar a Es Trenc, tenía algas pero no había nadie :)


En una calita antes de Es Trenc.Mar Azul
 Y es que al final casi que me gustó más el interior de Mallorca que las costas. Los paisajes de olivos, los campos arados y el azul del cielo reproducen una estampa bastante singular. Fue un gran acierto saltar de Palma a un pueblo de la Sierra de la Tramontana, Deia, que nos encantó.

Por los campos recién segados.

Vistas de Déia, entre olivos, la Sierra de Tramontana y a un lado el mar. 


El cementerio de Déia.

Me llamó la atención de este pueblecito perdido en medio de la montaña que el cementerio estaba lleno de lápidas de extranjeros. Es un pueblo de artistas con una gran presencia alemana. No es mal lugar para morir, el Ganges de Mallorca.

La ciudad de Palma también merece un buen paseo. Por supuesto, la catedral.

En la catedral.

martes, 5 de agosto de 2014

En busca de Nuan Beach



El julio estuve trabajando un par de días en Bangkok y justo me coincidía que el fin de semana no tenía nada que hacer y no quería quedarme en la gran urbe.

Así, me decidí a buscar un lugar tranquilo cerca de la capital, dónde pudiera darme un baño y leer un libro tranquilamente. Lo encontré: Ko Samet.

Llegar a Ko Samet no fue cosa fácil. La isla está a 5 horas en autobús de BKK y a unos 20 minutos de ferry.  Merece la pena el paseo aunque sea para un sólo fin de semana. A pesar de ser temporada baja había bastante gente en la playa, pero buscando alguna calita recóndita encontré Nuan Beach.

El ferry que va de Ban Phe a Ko Samet, tarda unos 20 minutos

Un bar decorado con estrellas cerca de Ao Phai.

El típico puesto de comida callejera: calamares, una especie de tortilla y algo así como croquetas... 

El primer día me quedé por las inmediaciones de Ao Phai, una playa con chiringuitos y un poco masificada. Lo primero que hice fue tomarme un pad thai y un zumo de lemon grass, con los que soñaba desde que pisé el país. El Pad Thai es la comida más típica de tailandia, lo encuentras fácilmente en todos los puestos callejeros y en restaurantes de lujo.

Pad Thai. Mi comida preferida junto al curry tailandés.
Una mujer vende pescado seco en Ao Beach.

El segundo día me perdí un poco más andando por la selva, la isla es reserva natural. Llegué a la maravillosa y solitaria Nuan Beach. Es increíble cuando llegas al lugar que estabas imaginando. 

En estas cabañitas puedes pasar el día por 5 euros la noche.

Una cabañita en Nuan Beach.

Un selfie playero.

La forma más fácil de recorrer la isla es alquilar una moto o coger unas camionetas que son taxis compartidos.

Los caminos de Ko Samet. 



Bangkok, cerca del paraíso

Las vistas del río Chao Praya desde el Hotel Shangri La Bangkok

Volver a Tailandia siempre es una gran alegría. Esta última vez, tuve que ir por trabajo, era temporada baja pero hizo muy buen tiempo. Viajar a Tailandia en temporada baja es un riesgo. Si te toca sol es un gran triunfo porque los hoteles están baratísimos y las playas casi desiertas, si te toca monzón hay que seguir jugando...

Las vistas de Bangkok, la metrópoli.

Bangkok me encanta para un par de días, es una ciudad con tráfico caótico y una intensa vida nocturna, pero si buscas un poco de tranquilidad este no es un buen destino. Yo aproveché el fin de semana para viajar a alguna isla a darme un baño :) Lo contaré en el próximo cuplé.

Korean barbecue



Mi viaje a Seúl fue tan fugaz e intenso que no me dio tiempo ni de recorrer las calles del centro. Por lo menos pude recordar las instantáneas de mi primera visita a Corea del Sur hace cuatro años.

A pesar de que el tiempo escasee siempre hay un hueco para degustar la típica comida del país. Todas las cenas de negocio terminaron con una deliciosa y tierna korean barbecue. La forma de comer la carne es cogerla directamente de la barbacoa que se sitúa en el centro de la mesa y con una especie de tortilla como mejicana la condimentas con cebolla, salsas, vegetales y otras delicias. Hay que abrir bien la boca para comérselo todo de un bocado. Cenan sobre las seis de la tarde, por lo que me encantaron estas meriendas de carnaca. Luego hay quién todavía tiene hambre para seguir con una sopa de noodles que pueden ser calientes o fríos.

Degustando la deliciosa barbacoa. Ñam.

El skyline desde la bruma.

Un pequeño resquicio de templo oriental junto a un gran rascacielos.
Un atasco, al fondo un templo.  
Me horrorizaron los atascos de Seúl. Para moverte por la ciudad necesitas casi una hora para distancias cortas que podrían hacerse en 20 minutos y para ir al aeropuerto desde el centro en hora punta (18.00 horas) debes calcular casi 3 horas. El tráfico es un puro caos. Lo único positivo es que todos los taxis se pagan con tarjeta. Eso sí, olvídate de hablar con los taxistas en inglés. Casi nadie habla el idioma anglosajón en este país, incluso los que trabajan en el sector import-export utilizan muchas veces traductores.

En términos de negocio Corea del Sur me sorprendió por sus grandes centros comerciales y lo sofisticado de sus consumidores. Me recordó gratamente a Japón. Así que espero volver mucho y pronto para seguir trabajando el mercado.

Una cata en Dean & Deluca Korea.

jueves, 15 de mayo de 2014

Singapur: seafood paradise


La comida singapurense es un gran atractivo para viajar a la zona. Es una auténtica fusión de las gastronomías étnicas de la zona del sudeste asiático y la influencia británica. Uno de los platos estrellas es el marisco en general y en concreto el chilly crap.

Uno de los lugares más recomendables que conocí para probar estos manjares fueron: Long Beach y SeaFood Paradise, justo debajo de la noria de Marina Bay.

Chilly Crab en Long Beach y cerveza Tiger.


Otro plato típico, pez volador con arroz. Seafood Paradise.
Tuve la suerte de conocer a este viaje a Eduardo, un español que lleva viviendo unos años en Singapur y nos enseñó los entresijos de la ciudad. Él nos contó que cada año el gobierno elige uno de los mejores puestos callejeros de comida para ponerle un local. Esto ocurrió hace años con esta familia de SeaFood Paradise que pasaron de ser vendedores ambulantes a tener varios restaurantes. Esta ayuda del Estado es realmente sustanciosa si se tiene en cuenta lo que cuesta el alquiler por estos lares.

Varios españoles ponen su granito de arena en la diversidad de comidas del mundo que puede encontrarse en Singapur. Uno de ellos es Manel de Moosehead que cocina cosas como estas deliciosas ostras con vinagre japonés y raspa de atún seco (mucho más seco que una mojama). El plato estaba para chuparse los dedos.

Ostras con vinagre japonés, Moosehead.



Otros españoles se quedaron en Singapur siguiendo la estela del gran Santi Santamaria que murió en la ciudad trabajando en Santi, hace 3 años. Este es el caso de José Alonso y su restaurante Binomio. Allí fui de visita a degustar auténticas tapas con mi amigo Pedro Picón, al que acababa de encontrarme en la feria después de siete años que trabajábamos juntos en el Ideal de Granada. Periodistas reconvertidos a exportadores por el mundo.

Pedro, Ricardo y yo en Binomio. Celebrando nuestro reencuentro.
A parte de los buenos restaurantes siempre me gusta conocer de cerca la gastronomía más popular, por eso un día me fui a un mercado, de los que no suelen frecuentar los guiris, a comer auténticos noodles de menos de un euro la ración. Me encantaron.




En el mercado. Puesto de noodles. Hay que mirar la foto y señalar :)
Comiendo Udon, en un centro comercial.

Unas almejas del tamaño de una cabeza humana en la feria Food and Hotel.

El café de la feria alegraba las mañanas.

Singapur desde las alturas


Las grandes ciudades de Asia son para disfrutarlas desde el cielo, la prominencia de sus rascacielos hace necesaria subir a gran altura para completar la proeza de sus edificaciones.

En Singapur ocurre exactamente esto. Mi recomendación es subir a Altitude, el bar situado en el piso 63 de One Raffles Places que permite vislumbrar a la perfección el downtown de la ciudad, casi toda la ciudad-Estado y hasta algunos puntos de los países vecinos: Malasia e Indonesia.

Singapur es el país más pequeño de Asia, consta de 63 islas. En 1963 se independizó de Reino Unido y dos años después de Malasia, desde entonces ha prosperado rápidamente hasta convertirse en uno de los Cuatro Tigres Asiáticos, junto con Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán.

Marina Bay desde las alturas.



La ciudad de Singapur y al fondo las luces de Malasia.
Downtown. El Distrito financiero.

En el distrito financiero se concentran los 59 rascacielos de la ciudad.

Uno de los días de mi estancia en Singapur durante Food and Hotel cayó un chaparrón de estos que me recordó aquellos maravillosos de la vida en India.


Recuerdos del monzón.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El zoco de Doha


A mucha gente le extraña pero me gusta mucho más Doha que Dubai. Ambas ciudades nacen del desierto, pero en la medida de lo posible Doha me parece mucho más auténtica y culturamente rica. Me gusta mucho Katara, el museo del arte islámico, los paseos por la corniche y el zoco.

En esta ocasión tuve tiempo de disfrutar el zoco (Souq Waqif) con una auténtica comida libanesa, que estaba buenísima. Para los que vendemos aceite de oliva, la comida libanesa nos va genial porque el aceite es un ingrediente imprescindible para platos tan deliciosos como hummus, baba ghanoush, Labneh, etc...

Comida Libanesa. La forma de compartir platos al centro es igual que la española.


El zoco, colorido de telas.

La guardia a caballo, pura raza árabe.

Un vendedor del zoco al fondo el minar de la mezquita Fanar.
La torre Aspire, dónde está el Hotel The Torch, sigue encendiendo a veces su llama. Fue construida en 2006 para los Juegos Olímpicos de Doha, al principio la llama fue real de 8 metros de altura, ahora la proyectan con láser. El día que yo la vi no estaba encendida :(


Aspire Tower y el estadio de los Juegos Olímpicos 2006, Doha. 

Doha y los accidentes de tráfico

Una carretera de Doha.
Emiratos Árabes y Qatar son dos de los países con más altas tasas de mortalidad en accidentes de tráfico del mundo.

Mientras que en un país como Estados Unidos las muertes en accidentes viales suponen un 1,3 % del total en Doha suponen un 17,6%. Es increíble, aunque cuando se llega a la ciudad y se observan las formas de conducción no se hace tan raro, hasta parece poco.

Creo que se dan muchos factores: coches con motores muy potentes, gente bastante aburrida que busca en la conducción una forma de diversión y muchas carreteras en construcción o en labores de mejoras. Un cóctel explosivo. No sólo mueren en las carreteras, sino también en el desierto dónde el recreo de los fines de semana es conducir entre las dunas por el desierto.

Hace unas semanas me tocó a mi tener un accidente en Doha. No pasó más allá de ser algo anecdótico, todo quedo en un pequeño susto y esta breve reflexión.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Dubai o el parque de atracciones para mayores


Una pareja en la playa de Jumeirah.

Dicen de Dubai que es un auténtico parque de atracciones para niños mayores y la verdad que yo cuánto más voy menos me divierto.

Me da mucha pereza tanta artificialidad. Los centros comerciales gigantescos, las carreteras atestadas de coches, la imposibilidad de caminar por ningún sitio, el frío artificial del hotel que es mucho peor que la temperatura ambiental (al menos en esta época)... son muchos contrasentidos...

Menos mal que en esta ocasión Aida, en su descanso de Irak, hizo la estancia mucho más divertida y acogedora. Hasta nos dio tiempo de darnos un paseo por la playa. Por Jumeirah Beach sí se puede caminar, incluso hay un camino con un recubrimiento especial para correr y otro para montar en bicicleta. Jumeirah Beach es una de las dos playas públicas de la ciudad, las demás son privadas de los hoteles. Al menos la temperatura era estupenda.

Fotografiando el skyline, con el famoso Burj Kalifa reluciente.
Nuevas obras, próximo proyecto EXPO 2020.
Parece mentira, pero la ciudad sigue creciendo. Y a pesar que hace un par de años se hablaba de crisis, ahora está de nuevo "bomming", con los hoteles al 100% de ocupación, sobre todo de turistas rusos e ingleses y reuniones corporativas.
 
Una pareja pasea por la playa Jumeirah.



El Big Ben de Dubai y otros edificios.
Algunos deportivos aparcados en la puerta del Burj Khalifa.
Para quién le gusten los coches, está en su ciudad. En cualquier semáforo puedes pararte a observar Porches, Lexus, Ferraris, Bentleys, Mercedes, etc, etc...
 
Un atasco, visto desde la habitación de hotel.


Muy recomendable el nuevo restaurante Cielo, sobre todo su terraza, muy ibicenca en el Dubai Creek Golf. Los chefs Luis y Miquel recomiendan la fideua con alioli.

Aida disfrutando el momento Kaipiriña, en el Cielo.

lunes, 6 de enero de 2014

Cádiz: tierra y mar

La foto de grupo.
Volver a Cádiz es cómo diría Juan Rulfo de Comala en Pedro Páramo, como volver a la alcancía de los recuerdos.

Es el lugar dónde están la familia y los amigos de siempre.

Esta Navidad además de comer y beber, hemos sido bastante activos y hemos aprovechado el buen clima de la ciudad y su gran oferta en rutas de montaña. El primer día que llegué a Cádiz organizamos un curso de surf con Toni y su equipo. A pesar del frío, nos lo pasamos genial y fuimos capaces de coger algunas olas.


¿Hace cuánto tiempo no haces algo por primera vez?
Y otro día subimos al Simancón y el Torreón, el punto más alto de la provincia de Cádiz desde dónde se podía ver hasta Algeciras y las montañas de El Atlas de Marruecos. Fueron 6 horas de caminata que nos recordaron los viejos tiempos Scouts y nos dieron para reirnos mucho.

Inés y Antonio en la cima del Simancón, en la Sierra de Grazalema.
En la cima dimos buena cuenta de panes, jamón, chorizo picante, aceite ecológico de la competencia :)) que hace Álvaro en su propia finca El Herrerillo, pestiños, etc... Que nos supo a gloria.

Natalia e Inés. Un día espectacular de sol nos ayudó mucho a disfrutar del campo.

Lorena antes del ascenso al Simancón.

Me ha dado mucha pena no traerme mi cámara de fotos, pero estas del móvil pueden valer. 

¡¡Feliz año 2014!!

Y me despido con un chiste autobiográfico de Inés, sólo apto para mayores de 10 años: "Mamá si los Reyes son los padres, el ratoncito Pérez son los padres: ¿Dios son los padres?"