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viernes, 11 de enero de 2019

Carabao Island

Wellcome to Isla Carabao.
Como pasa en los mejores viajes, el plan no tuvo nada que ver con lo que realmente hicimos. El itinerario planteado era pasar unos días en Carabao Island y luego pasar otros en Isla Romblón haciendo submarinismo y pegarnos una fiesta fin de fiesta en la turística y bella Boracay. 

Luego el plan sufrió algunas modificaciones y sobre la marcha fuimos retocando. Creo que lo dijo John Lenon "la vida es que aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes".

Carabao Island, salvaje y paradisiáca.

Quedé con Mery en Caticlán que es el punto para llegar a Boracay, que posiblemente sea la isla con más turistas por metro cuadrado de Asia. Preferimos empezar por la tranquila, bella y desconocida Carabao. Es increíble que estando tan cerca del circuito turístico no se acerque a verla casi nadie.

Las vistas desde Kameo Lodge.
Dormimos por 5 euros al cambio en Kameo Lodge en una casa de madera junto a la playa. Y como el barco no salía todos los días tuvimos sólo un día para recorrerla. Una pena, porque la zona merece bastantes más. Hicimos nuestra primera incursión con gafas de bucear y ya empecé a arrepentirme de no haber pedido prestada la Go Pro. Los arrecifes estaban muertos pero aún así pudimos ver algunos peces de colores y miles de estrellas de mar azules.
Las primeras playas desiertas, de arena blanca y agua turquesa.

sábado, 3 de diciembre de 2016

La isla de Carabane

Llegamos a Elinkine también en "set place". Aunque a mi me picaron unas pulgas esperando en la "estación" de Ousoussouye, el viaje en coche fue muy agradable porque tuvimos la suerte de tener unos magníficos compañeros con los que nos reímos mucho.

En el "set place", el de atrás es del Atlectic de Bilbao.
Cargamento de mangos y plátanos.
Cuando llegamos a Elinkine la "barcaza" turística ya había zarpado, así que nos acoplamos con este cargamento de enseres que salía para la isla de manera inmediata. Sin saber, que debido al peso de la mercancía y la antigüedad del motor nos tomaría más de una hora cruzar el río Casamance. Gracias a esto pudimos disfrutar el espectáculo de los manglares sin prisas :)


El hotel Maisson de Plage, dónde comimos por 1.000 CFAs (1,5 euros)

Un niño cabrero.

La isla de Carabane, cerca de la desembocadura del río Casamance, ofrece diferentes actividades como dar un paseo en piragua entre los manglares, ir a la playa, interactuar con los lugareños tocando el djembe en el bar Calypso, comprar ropa a medida al sastre del pueblo o simplemente observar a los delfines al amanecer. Esta isla albergó los primeros asentamientos comerciales franceses, algunos de los vestigios de aquella época es la iglesia de la aldea.

La iglesia, hoy ruinosa.

El colegio, dónde hay un aula dónde dan clase todos los niños del pueblo a la vez.

Desde el hotel Carabane, vimos por la mañana delfines.
La barcaza que va a la isla.

En la barcaza de vuelta conocimos a una señora española que viajaba sola, había estado en India, Gambia y otros países, y fue toda una lección de vida, ella misma se podría titular: a la conquista de la felicidad.

Viaje Agosto 2016