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sábado, 19 de enero de 2019

La isla de Boracay




Welcome to Boracay!

Boracay es la isla más turística de Filipinas y una de las más turísticas de Asia. Tiene 10,32 km2. La tuvieron que cerrar durante unos meses porque la masiva construcción de hoteles y resorts estaba acabando con la salubridad de sus playas. Después de diversas tareas de saneamiento la han vuelto a abrir.

White Beach.


White Beach, la joya de Boracay.


Llegamos sin saber qué nos íbamos a encontrar, habíamos escuchado a algunos adorarla como paraíso terrenal y a otros rehusar de sus encantos debido a su extrema explotación. Nosotras, nos quedamos en el lado de los que la aman y disfrutan de sus palmeras que dan sombran a las playas de arenas blancas,  sus baños en aguas turquesas transparentes y sus múltiples opciones de restaurantes y bares para ver las puestas de sol.

Después de un viaje con escasos lujos gastronómicos, no nos parecía mal sentarnos de vez en cuando a comer en un restaurante, aunque fuera turístico. En un día nos gastamos lo que en una semana viajando por Romblón y Gigantes. También aproveché para bucear con Victory Divers, muy recomendable experiencia.


Una luz cegadora.

White Beach, es la joya de Boracay.



White Beach, Boracay.


A la sombra, porque el sol refleja en la arena blanca y te abrasas.

La típica estampa de White Beach, Boracay.


Sunset o´clock. El momento del día. 
 Desde luego lo turístico no está reñido con lo bello. No me importaría volver a Boracay a pasar más tiempo en sus paradisíacas playas.

sábado, 12 de enero de 2019

Looc, Santuario de Vida Marina



Santuario de Reserva Marina, de Looc


Camino de la Isla de Romblón paramos en Looc, en su Santuario de Vida Marina.

Es una pequeña construcción de madera en medio del mar, desde la que se le puede dar de comer a los peces (cosa que no hicimos) y ver la apasionante vida marina que ofrecen sus corales. Simplemente con las gafas de bucear vimos peces de miles de colores y diseños. Cualquier diseñador de moda fliparía con esos estampados veraniegos. Una maravilla.

Al agua pato.
Este tipo de barcos en Filipinas se llaman bangkas, tienen esas maderas laterales, muy característicos de Filipinas, para no volcar, ya que normalmente atracan en playas con muy poco calado y las barcas tienen poca estabilidad.
Santuario de Looc.
Para moverse por Filipinas, si no vas en avión a las pocas islas turísticas que hay, es bastante complicado. Las Islas de Romblón por dónde nosotras nos movimos, estaban especialmente mal conectadas. Para llegar a los lugares paradisiácos que conocimos tuvimos que trabajar mucho. Madrugar para coger las bangkas de pasajeros y de carga, luego coger los típicos jeepneys, andar, etc. Pero merece la pena, porque es una buena forma de conocer auténticamente el país.

Los típicos jeepneys, que heredan su estética de la Segunda Guerra Mundial.

 La primera vez tuvimos suerte y conseguimos sitio dentro del jeepney, luego nos tocó ir en el techo. Con todo el solano y sorteando las ramas de los árboles.

viernes, 11 de enero de 2019

Carabao Island

Wellcome to Isla Carabao.
Como pasa en los mejores viajes, el plan no tuvo nada que ver con lo que realmente hicimos. El itinerario planteado era pasar unos días en Carabao Island y luego pasar otros en Isla Romblón haciendo submarinismo y pegarnos una fiesta fin de fiesta en la turística y bella Boracay. 

Luego el plan sufrió algunas modificaciones y sobre la marcha fuimos retocando. Creo que lo dijo John Lenon "la vida es que aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes".

Carabao Island, salvaje y paradisiáca.

Quedé con Mery en Caticlán que es el punto para llegar a Boracay, que posiblemente sea la isla con más turistas por metro cuadrado de Asia. Preferimos empezar por la tranquila, bella y desconocida Carabao. Es increíble que estando tan cerca del circuito turístico no se acerque a verla casi nadie.

Las vistas desde Kameo Lodge.
Dormimos por 5 euros al cambio en Kameo Lodge en una casa de madera junto a la playa. Y como el barco no salía todos los días tuvimos sólo un día para recorrerla. Una pena, porque la zona merece bastantes más. Hicimos nuestra primera incursión con gafas de bucear y ya empecé a arrepentirme de no haber pedido prestada la Go Pro. Los arrecifes estaban muertos pero aún así pudimos ver algunos peces de colores y miles de estrellas de mar azules.
Las primeras playas desiertas, de arena blanca y agua turquesa.

jueves, 10 de enero de 2019

Empezando el 2019 en Filipinas


Mery en la paradisíaca Isla Cresta de Gallo. 

2019 empezó con fuerza viajera. Cogí mi mochila y mis gafas de bucear y me fui a Filipinas a encontrarme con la loca de Mery.

Mery es un torrente de energía, vive sin miedo, se ha desprendido de todo y desde hace ya un tiempo viaja por el mundo con su mochila dónde le cabe todo lo que posee. Trabaja en el verano europeo y dedica sus días a conocer el verano asiático con un pequeño presupuesto que le permite disfrutar con creces de la vida. 

En Caticlán, comenzando el viaje.

Mery no viaja, vive en los países, se relaciona con sus gentes y vive como ellos y con ellos. Sortea toda clase de tours turísticos para convencer a los pescadores que nos lleven en sus barcas a pasar el día a tal o cual isla. Y va haciendo amigos y revolucionando los pueblos allá por los que pasa. Mery es un torrente de energía, eso ya lo he dicho. Y ahí a su torrente me uní yo durante dos semanas por Filipinas, aprendiendo a vivir con poco, que es todo lo necesario. Y viendo nacer en mí, gracias a ella, una profunda conciencia ecológica, anti-plástico tras observar los deteriorados fondos marinos y playas.
Viajando por Filipinas.
Muchas gracias Mery por este viaje. ¡Hasta pronto! Contigo, la vida siempre será una auténtica aventura.


Celebrando el reencuentro en Caticlán, con un par de San Miguel y comida casera.