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sábado, 29 de junio de 2019

Canterbury, más allá del cuento


No encontré en Canterbury los cuentos de Geoffrey Chaucer para recrearlos in situ. Pero tampoco hicieron falta porque la ciudad es deslumbrante en sí misma por su imponente catedral, sede de la iglesia anglicana.

Sus callecitas estrechas, sus canales y sus casas de vigas de madera crean un entorno idílico, que más allá de la ciudad turística encierra mucha vida y fervor religioso. Hay que dedicarle un tiempo a perderse entre sus callejuelas.


Un canal de Canterbury. 
Paseando por el claustro de la catedral.

La Catedral de Canterbury claro ejemplo del gótico inglés.

Parrot, una de las tabernitas de la ciudad.


The Moat Tea Rom. 
Dónde fueres hacer lo que vieres... así que paramos a tomarnos un té con tarta en The Moat Tea Room, dónde la dueña nos atendió afablemente.


El Claustro de la Catedral. 

Mi madre en la Christ Church Gate, el pórtico de entrada a la catedral. 


El precio de la entrada a la catedral de Canterbury es de 10,50 pounds, pero no entramos porque estaba justamente de reforma. Aunque las vidrieras desde dentro deben ser aún más espectaculares. Perdiéndonos eso, al menos vimos el claustro y la parte de atrás de la catedral a la que se accede gratuitamente.



domingo, 12 de marzo de 2017

Japón y año nuevo, vida nueva



Dicen los expertos que de vez en cuando hay que salir de la zona de confort.
Pues empecé el año cambiando de trabajo, cambiando de ciudad. Y con un proyecto muy ilusionante entre manos: ser la directora de exportaciones de Jamones Arturo Sánchez.  

El primer viaje con mi nuevo empleo fue Japón, mi destino preferido de Asia. Ahora viajaré también por Europa y América, así que tendré nuevos paisajes que compartir.
Nos dio tiempo de escaparnos un momento al santuario sintoista Meiji. La religión sintoista es la nativa en Japón, se basa en la adoración de kami o espíritus de la naturaleza. No resulta extraño así, que el santuario esté escondido en un frondoso parque de árboles gigantes. 
 
El camino principal se inicia con un Tori, una puerta de cedro de una decena de metros de altura.
Por el parque hay hasta un pequeño arrollo. 

Unos barriles de sake donados al santuario. También había unos toneles de vino francés. 

Creo que son los rezos y plegarias de los fieles. 


 El primer día que llegué después de más de veinte horas de vuelo y otras tantas de sueño :) tenía jet lag y salí a correr temprano.

Me encontré con un pequeño templo budista, cercano al hotel. Es el Templo de Toyokawa Inari Tokyo Betsuin. Me pareció una forma revitalizante de empezar el día.

Templo de Toyokawa Inari 


En la esquina del templo un árbol florecido, creo que no es un cerezo. 


Más plegarias en láminas de madera. 

Quizás algunas oraciones... 

Tokyo del 6 al 10 de marzo 2017