jueves, 15 de septiembre de 2016

Como en casa en la Laguna de la Somone


A tan sólo 77 km al Sur de Dakar se sitúa la tranquila y hermosa Laguna de la Somone, en la desembocadura del río del mismo nombre. Es un conocido paraíso de aves migratorias con manglares por doquier. 

Está relativamente cerca de la super turística Saly, a la que ni siquiera fuimos a mirar. 

Bienvenidos a la Somone!
Paraíso de tranquilidad, bancos de arena y aguas transparentes.
Rafa, Marcos y Leo a remojo.


Paraíso de aves migratorias. Aquí pelícanos.

Como es habitual una parte preciosa del viaje fue el camino hasta allí, pasando cerca de la Reserva de Bandia y sus enormes baobads. La música del senegalés Ismael Lo y Alpha Blondy amenizó el camino en sumo grado. 
Cerca de la Reserva de Bandia. 

Tres mujeres en el camino.


Un carro tirado por un caballo.

Alquilar una casa en las cercanías de la Laguna y en primera línea de playa es baratísimo, se pueden encontrar por Airbnb. Una casa para nueve personas, con 4 cuartos y 4 cuartos de baños nos costó 90 euros el fin de semana.

La casa a pie de playa.

En la playa pasando por el pueblo de pescadores

Unos niños limpiando una cabra en la playa.

Tirando la basura al mar.
La gestión de la basura es un grave problema en muchos pueblos de Senegal dónde no existen servicios de recogida de desperdicios y la gente tira lo que le sobra al campo o a la playa.


viernes, 2 de septiembre de 2016

La isla de Gorée, el útlimo lugar de África que veían los esclavos

Llegar a Gorée conociendo la historia de esta pequeña isla es desgarrador.

Aquí eran hacinados los esclavos secuestrados de diferentes pueblos de África para cruzar el Atlántico en barco y ser vendidos en América al mejor postor. Muchos se morían allí y terminaban siendo comida de tiburones. Otros fenecían por el camino.

Desde 1444, que la isla fue descubierta por los portugueses, hasta 1848, que Francia abolió la esclavitud, al menos 20 millones de hombres, mujeres y niños fueron arrancados de sus familias para ser convertidos en siervos.

Hay muchos afroamericanos que visitan la isla en busca de sus orígenes. No deja de ser estremecedor.

Hoy, la isla, desde 1978 catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, recuerda ese triste pasado para los turistas, pero a la vez se viste de alegres colores y de mucha artesanía local.

La isla de Gorée desde el ferry. 
 El ferry sale casi cada hora de Dakar y cuesta unos 8 euros al cambio para los extranjeros. Tarda unos 15 minutos.

El Gran Cine de Gorée, que hoy alberga varios restaurantes.
 En cualquiera de los restaurantes de la isla se puede comer buen pescado con arroz blanco.

Conversaciones con una cabra en la plaza del pueblo :) 

Unas mujeres lavando ropa.
 Hay un paseo muy bonito que sube al promontorio de la isla, a través de un centenar de obras de arte. Desde lo más alto hay unas bonitas vistas de Dakar.

La isla se ha convertido en un gran foco de artistas locales.

La casa de los esclavos.
 De la casa de los esclavos que hoy es un museo partían los barcos cargados de prisioneros, que de la noche a la mañana veían como su vida ya no les pertenecía .


Las bellas callejuelas de la isla.


La playa de la isla. 

El atardecer.

En el museo de los esclavos hay un pasillo que se conocía como "El lugar del que no se vuelve". Yo creo que esta isla también nos enseña la historia que no hemos de repetir.



lunes, 29 de agosto de 2016

Sunu Gaal

El monumento del Renacimiento africano es una escultura en bronce, del arquitecto local Pierre Goudiaby Atepa y realizado por una empresa Norcoreana. Dakar.

La escultura del Renacimiento es muy polémica por su elevado coste (la friolera de 27 millones de euros) y su corte estalinista. Es más alta que la Estatua de la Libertad de Nueva York.

Senegal deriva de Sunu Gaal, "nuestra canoa" en idioma wolof, dialecto mayoritario en el país. Es uno de los países más rico de África, dónde la esperanza del desarrollo mira de frente al turista.

La colorida estación de trenes de Dakar de estilo colonial.


Edificios destartalados, recuerdos de un pasado colonial francés, se mezclan con nuevas construcciones de mucha arena y poco cemento, que más o menos resisten el paso del tiempo.

Alberto y Leo en el Mercado de Kermel, de inspiración árabe. 

Sus gentes, sobre todo, sus gentes y su naturaleza son las grandes joyas del país.

A mi me gusta sentarme en algún poblado a ver los magníficos árboles de la altura de las catedrales europeas.

Dos árboles enormes en el poblado de Kabrousse.

África me recuerda cómo nos hemos distanciado de la naturaleza en pro de la "civilización". ¿En qué momento hemos contrapuesto naturaleza y civilización? Como si fueran antagónicos...

Son imágenes conocidas, pero en África volvemos a tener claro algunos conceptos, como el valor de las cosas o el tiempo. Ellos dicen que los blancos tenemos relojes y no tenemos tiempo y ellos al revés.

El tiempo, ¿Quién inventó ese concepto tan relativo? ¿Cuándo empezaron los seres humanos a tener conciencia del tiempo?

A mi es un tema que me obsesiona. Mido el tiempo que tardo en llegar a la oficina en metro en lo malo, bueno o inexistente que sea mi libro. Algunos días tardo muy poco en llegar, por ejemplo, últimamente leyendo Peaje del hombre burbuja, Hiroshima, mon amour de Marguerite Duras y Los hombres que nunca seré de Santiago Velasco. En estas ocasiones, lamento la diligente velocidad de las conexiones subterráneas. Porque dónde se ponga un buen libro, no existen los relojes.


En el autobús se aprovecha el espacio.

La población es mayoritariamente musulmana. Aquí grabando un programa de la tele. 
Dicen que el papel de las tres grandes cofradías musulmanas en el país, la Muridiya, la Tidjaniya y La Layène tiene una enorme importancia tanto a nivel político, económico como de cohesión social. 

viernes, 26 de agosto de 2016

Menorca & Friends

Reencuentro Menorca 2016! 


Hay algunos breves instantes en nuestra existencia que mientras los vivimos ya hacemos el esfuerzo por guardar en la memoria. En plan: “tengo que recordar esta sensación cuando me sienta triste y agobiada”. De esos momentos viví algunos en Menorca, rodeada de mis amigas de la infancia con las que, sobre todo y siempre, me lo paso bien.

Viajamos a Menorca sin mapa, sin guía y sin rumbo. Sólo queríamos ir a la playa sin mucha gente. Viniendo de Cádiz buscar playas que estén al nivel es difícil, pero en Menorca lo encontramos y lo superamos. Las mejores calitas y más solitarias se encuentran lejos de los aparcamientos y los chiringuitos, tipo Cala Raphalet, Cala Pilar o Cala Pregonda. Sin embargo, otras muchas playas espectaculares por su belleza natural también tienen fácil acceso, tipo Macarela o Turqueta, que nos impresionaron a pesar de que a finales de julio estaban hasta la bandera.

De paseo por Ciudadela


La catedral de Ciudadela, esperando un helado de pistacho.
Ciudadela me maravilló por su delicada belleza. Me pareció una ciudad super romántica y muy ambientada. Me encanta la piedra en la arquitectura, me parece que en vez de distanciar al paseante, los muros de piedra invitan a pasar al interior de la ciudad.


El cura del pueblo en San Cristofol.


Las fiestas de San Cristofol de Es Migjorn Gran me sorprendieron. De repente vimos unos caballos encabritados elegantes con su negro pelaje refulgente viniendo hacia nosotros, hacia la plaza del pueblo. Los paisanos en vez de correr despavoridos se acercaban a ellos a tocarles la tripa y a festejar el dominio incontestable de sus jinetes sonrientes.


Dentro vídeo: 



Volviendo de Cala Pregonda, una de mis preferidas.


En Cala Pregonda, en nuestros yates fluorecentes, colchonetas y foto by Beatrix.

Ir en velero, sin duda una buena opción para Menorca.



El faro Favarix, en un rico paraje natural.


Un poco de cultura talayótica, cerca de Maón.

La cueva de Xoroi, un sitio muy singular para ver el atardecer y tomarse una copa.


Menorca es un paraíso, pero a cualquier lugar dónde viaje con mis amigas siempre lo será.

jueves, 3 de marzo de 2016

Hasta pronto Dubai

Dubai está hecho para mirarlo desde el cielo.

See you soon!

Dubai desde el avión.

Partying at Dubai

Cuando voy a Gulfood siempre hay un día en el que el distribuidor organiza una fiesta legendaria. 

Me encantó el saxo en vivo y Jumeirah Beach con el Burj Al Arab al fondo. 


domingo, 28 de febrero de 2016

Curiosidades desde el taxi en Bangkok

En uno de mis viajes en taxi en Bangkok, me llamaron la atención estas dos imágenes. Primero que el techo estaba decorado con billetes del mundo. Qué pena que no tenía un billete de euros para dejar mi pequeña aportación.

Colección de billetes del mundo en el techo de un taxi
 Y la prohibición que se lee en la ventanilla: Prohibido tener relaciones sexuales dentro del taxi. Entre otras cosas, como no comer, no ir descalzo, no llevar armas, etc...

Please dont fuck on board

De paseo por Bangkok

Siempre es un placer viajar a Bangkok y mucho  mejor si en Madrid se vive una de las semanas más frías del año y allí hace 30 grados.

Aunque cuando voy trabajando básicamente hago fotos a las cosas curiosas desde el taxi, al menos en esta ocasión tuve unas cuantas horas libres el último día para darme un paseo.


En un rishaw que me hizo recordar aquel maravilloso año en la India.
 El último día como os contaba cogí un pequeño barco y di un paseo por el río.  Había leído a mi compañera de clase  Cristina Fernández sus recomendaciones de la ciudad en su Paseo por el mundo. Y de lo único que me faltaba por ver, después de un par de visitas anteriores, que me apeteciera era el templo de Wat Arun, pero cuando llegué justo estaba cerrado por rehabilitación.


En una barca así se recorre feliz y rápidamente el río Chao Phraya.

La lancha iba tan rápido que las fotos salen un poco movidas... 

El Wat Arun en obras.

La guardia del Palacio Real digamos que es menos rígida que la del Buckingham Palace ;)

Un jardín bonito dónde descansar cerca del Palacio Real.

Bailarinas en el templo de Erawan
 Al final siempre que voy a Bangkok termino pasando por el templo Erawan. Es un templo en pleno distrito comercial de la ciudad, siempre abarrotado de gente, pero aún así los feligreses encuentra un minuto para la paz interior y la meditación.

Un lugar que tampoco hay que perderse en Bangkok aunque la visita sea fugaz es el Mercado Chatuchak. Aquí se reúnen turistas y locales para comprar y vender desde ropa a artículos de decoración.

La entrada a Chatuchak.


Yo compré unos bonitos cuencos de coco adornados con cristales de colores.
 Me gustó mucho también el restaurante The house on Sathorn , que recupera la antigua embajada rusa con su mobiliario, que nos transporta al siglo pasado.

La fachada de The House on Sathorn.


Las mesas del café en The house on Sathorn.
 Aunque para comer bien en Bangkok no hace falta ir a grandes restaurantes, si no que un pad thai en cualquier puesto callejero está delicioso.


Pad thai con Singha Beer.
Para los que quieren probar una cocina tailandesa en un restaurante más formal, Joy Luck Club es muy agradable y también se haya en un edificio colonial, que merece la pena ver.