miércoles, 22 de mayo de 2019

Fundación Khanimambo, un proyecto social en Xai Xai Playa


El autobús que trae a los niños hasta la escuela y una parte del centro.
La Fundación Khanimambo  es un proyecto de esos que te hacen pensar en las grandes cosas a las que se puede dedicar la gente en la vida. Khanimambo, que significa gracias en changana (el idioma local) es un proyecto que empezaron Alexia y Eric hace ya más de 12 años y que se basa en apoyar a la comunidad de la zona de Xai Xai Playa a través de la educación, la sanidad y la nutrición. Por eso cuentan con unas aulas escolares de apoyo con turnos de mañana y tarde, un comedor y una enfermería. 

Es un proyecto precioso, los 357 niños que tienen la suerte de formar parte del proyecto obtienen mejores notas, algunos han llegado hasta la Universidad de Maputo y otros 3 hasta universidades españolas a través de convenios. La Fundación no sólo ayuda a los niños si no a toda la familia, a través de ayudas a la construcción de sus casas, a cuidar a familiares enfermos, etc... 

El día que fuimos a verlos acababan de instalar el sistema de megafonía para dar mensajes importantes a toda la escuela. Y estaban súper contentos. "Es como cumplir un sueño", decía Alexia. Empezaron con una pequeña casita y un pequeño coche para recoger a los niños y ahora todo lo que han creado les parece onírico... Alexia y Eric viven con sus tres hijas allí. 

El planteamiento de la Fundación no es pedir dinero, es colaborar para ayudarnos mutuamente. Se puede colaborar desde 20 euros al mes. El vídeo de su web  explica muy bien el proyecto."Apadrinar te hará sonreír ya que Khanimambo va de eso, de encontrar la felicidad por ambas partes", explican. 

La puerta de la Fundación. El Centro se llama Munti, hogar en Changana.
La Fundación está en un lugar privilegiado cerca de las playas de Xai Xai. Nos quedamos a dormir en unas pequeñas casitas en la playa en el camping. Y cual fue nuestra sorpresa que al atardecer se llenaron los árboles de monos.

Las playas de Xai Xai.

Con un vecino muy mono. 

lunes, 20 de mayo de 2019

Maputo cultural

Dicen que la mejor manera de conocer una ciudad es a través de sus moradores.

En Maputo tuve la suerte de ser acogida por la segunda familia de Álvaro que son Nandasse, Carolina y sus hijos Iacoppo y Vuyazi. Como Álvaro conoce bien la ciudad conocimos sus rincones menos turísticos, haciendo especial hincapié en la ebullición cultural que vive la urbe.

Una pintura, colorista. En la Fundación Leite Couto.

A veces, miramos a África con cierto paternalismo, como si tuviéramos muchas cosas que enseñarle. Sin embargo, creo que la mirada debería ser mucho más abierta, buscando también todo lo que tenemos que aprender de estos países, en los que viven con mucha más densidad el presente, ponen mucho más ritmo a sus vidas y enaltecen el valor de la familia como una verdadero subsidio social.


1) El Centro Cultural Franco Mozambiqueño. https://www.ccfmoz.com/

Este espacio cultural en plena Plaza de la Independencia, enfrente del Ayuntamiento de Maputo, es uno de los centros neurálgicos de la cultura de la ciudad. Acoge festivales de cine, conciertos, exposiciones... y en su jardín exhibe numerosas esculturas, como las de Mabunda. A este centro fuimos a ver el documental "Maputo. Etnografía de una ciudad dividida", de Joao Graça y Fábio Ribeiro. Los propios autores conversaron con el público en un interesante cine fórum tras la proyección. 

Algunas esculturas de Mabunda en el Centro Franco Mozambiqueño.

El artista mozambiqueño Gonçalo Mabunda crea esculturas a través de restos de armas, con un claro mensaje pacifista.



El Núcleo acoge una exposición con diversos artistas consagrados, y al lado tiene un bar y un espacio de creación para artistas. Los propios creadores te enseñan su obra, si tienen tiempo, que en Mozambique suele ser siempre, porque las prisas no se entienden en este país cuándo se está a gusto en lo que se está haciendo en ese preciso instante. 

Un cuadro hecho con pinturas y collague de capulanas. Perdón no tengo el nombre del autor.

3) La Fundación Fernando Leite Couto. https://www.fflc.org.mz/

Antes de viajar a Mozambique conocí la literatura de Mia Couto y ya empecé a enamorarme del país. Me encantaron sus relatos de "La Confesión de la leona" y "Cada hombre es una raza". En ellos se destila un cierto realismo mágico que a mi me recuerda a García Márquez pero que por lo visto es un estilo específico de la literatura africana que mezcla la realidad y la brujería, permeada por las religiones tradicionales aún vigentes en el país a través de sus curanderas. La Fundación Leite Couto lleva el nombre del padre de Mia Couto que también fue escritor. Alberga una biblioteca preciosa, un restaurante y una sala de exposiciones. Además algunos días también hay conciertos y clases de salsa.

Leyendo a Mia Couto en su Fundación. Por lo visto, es fácil encontrarlo por allí, aunque no tuvimos esa suerte.

4) Exposiciones de maquetas en la Fortaleza.


Una maqueta que narra el después de la guerra civil: "Armas por azadas".

Estas maquetas de madera son una forma de expresión muy extendida en Mozambique, representan diversos momentos de la Historia y de las costumbres del país. 

6) Feima. Feria de Artesanía de Mozambique. 

Un lugar delicioso para hacer compras es la Feria de Artesanía, dónde se pueden conseguir capulanas, bolsos, mochilas y toda clase de souveniers bonitos y a buen precio, y sobre todo muy coloridos. Es muy recomendable también probar en alguno de sus restaurantes la típica Matapa (hoja de yuca) con cangrejo.  

Batiks tendidos al sol en la feria de artesanía.

Los batiks son pinturas muy típicas del país, por la forma en la que están hechos resplandecen al sol.

 7) Livro Aberto. http://www.livroaberto.org/

La ONG Livro Aberto ha creado una biblioteca y un espacio de reunión en el Parque de los Profesores. Su objetivo es hacer llegar los libros a los niños más desfavorecidos. En Mozambique un libro es un artículo de lujo al que la mayoría de las personas no puede acceder. Livro Aberto ha creado un espacio construido con materiales reciclados con mucho verde y mucha calma, que invitan a la lectura. Se puede colaborar con ellos regalando libros en portugués o inglés o pagando las cuotas.

El espacio de Livro Aberto.
8) Asociación de los Músicos Mozambiqueños. https://es-es.facebook.com/AMMOMaputo/


En esta asociación se reúnen los músicos del país, sobre todo de Maputo. Estuvimos en un concierto el Día de África el 25 de mayo. Nos deleitamos con el famoso Timbila, que es un instrumento Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Suena como una especie de xilófono y aunque es parte de la música tradicional a mi me parece que le va perfecto a las bases electrónicas :)

http://www.youtube.com/watch?v=khoVu7NW8m0#action=share


9)  El Museo de Historia Natural de Mozambique.  El Museo es un edificio muy bonito de estilo manuelino que alberga unos especímenes de animales africanos en su jardín y también un impresionante mural de las pinturas del que quizás sea el más famoso de los artistas mozambiqueños: Malangatana.

El característico estilo de los murales de Malangatana. 

10) 12º Festival Do Cinema Italiano.

Para poner la guinda al programa cultural, asistimos al 12º Festival de Cine Italiano en portugués, que se celebraba en el Teatro Avenida, un antiguo teatro colonial muy bonito. A cargo del Festival, Stefano, que como era amigo de la familia nos explicó con detalle cada una de las películas. Todo un lujo.


sábado, 18 de mayo de 2019

Maputo, la ciudad de las acacias y la confusión

La Costa del Sol en Maputo, es el paseo marítimo.

Maputo es una ciudad trepidante, llena de energía y sombras arbóreas, sobre todo de acacias. Maputo es también la ciudad de la confusión. Los mozambiqueños usan esta palabra para referirse a la actividad frenética de su capital, sus atascos y el conducir alocado de sus chapas (pequeñas furgonetas que hacen las veces de autobús urbano). También provoca confusión el contraste de los rascacielos del centro con las chabolas de los suburbios. Se habla de la ciudad construida y de los guetos.

Yo sólo conocí la ciudad bonita, la paseable en la que se intercambian los rascacielos contemporáneos con los desvencijados edificios de la época colonial. En esa época colonial portuguesa de 1887 a 1976 la ciudad se llamaba Lourenço Marques y durante esos años los ciudadanos negros tenían que vivir en sus guetos. Iban y volvían cada día para trabajar al centro.

Yo sólo conocí la ciudad bonita, la paseable. Conocí la ciudad de la brisa costera que me hacía sentir en casa, la ciudad de la exuberante vegetación que me refugiaba de las altas temperaturas de un "invierno" tropical.

La estación del ferrocarril de Maputo, perfectamente conservada de la época colonial, es el orgullo de la ciudad. 
Al fondo de la estación se ve un poco del nuevo puente que une Maputo con Katembe, que recuerda en su estructura al famoso Puente de San Francisco. El puente de Maputo es ahora el más largo de toda África.

Samora Machel el Primer Presidente de Mozambique, tras él el Ayuntamiento de Maputo.
El líder socialista Samora Machel (1933- 1986) es considerado el Padre de la Independencia del país.

Maputo es una ciudad que enaltece a sus libertadores. Y toma el Partido Frelimo (Frente de Liberación de Mozambique) con un cierto misticismo. Tras la época socialista, en el país conviven pacíficamente diversas religiones: cristianismo, hinduismo, islam, rastafari, pentecostes, etc... Las calles de Maputo se encuentran muchos de los líderes socialistas de la Historia como Salvador Allende, Mao Tse Tun, Friedrich Engels, Marx, Lenin... 

Unas mujeres pasean con un cargamento de naranjas en sus cabezas, para vender. 
Maputo y Mozambique rezuman vida, gracias a la sociabilidad de sus gentes y los colores llamativos de las capulanas (las telas) con las que visten sus mujeres. Las capulanas igual sirven de falda, que de mantel que para cargar al niño.

Casa de Hierro, importada de Bélgica, actual Ministerio de Cultura.



Los Jardines del Tunduru.
La Fortaleza, de la época colonial.



La tumba de Ngungunhane, último emperador del Imperio de Gaza.  
Portugal devolvió hace unos años los huesos del bravío guerrero Ngungunhane a Mozambique, que los presenta ahora en esta sala de la antigua fortaleza portuguesa.

Una antigua casa portuguesa en la Baixa (centro) Maputo.
De paseo por la Costa del Sol, con mi guía particular ♥

domingo, 20 de enero de 2019

Top 5 de delicias gastronómicas filipinas

Filipinas me sorprendió por las múltiples reminiscencias gastronómicas que conserva de la época española: chorizo, chistorra, guisos, arroces con pescado, adobos...

De las delicias gastronómicas filipinas que probé me quedo con:

1) Coconut rice en Roxas.

Se come hasta el bolw hecho de una especie de tortita.
Roxas se ha creado fama de ciudad gastronómica para comer buen pescado.

2) Si sig de cerdo:

Cerdo con cebollita, verdudas y huevo. Muy caliente.
3) Parrillas de pescado:

Pescadito a la parrilla.
4) Brochetas a la barbacoa. El top de la comida callejer

Brochetas de carne o calamar en Roxas.

 5) El mejor postre el halo halo.

Un kiosko dónde esta señora hacía el halo halo y le iba echando chucherías al gusto del consumidor.









Manila: Intramuros

La primera vez que estuve en Manila traviajando ya me llevé la misma sensación. Es una ciudad enorme caótica y extremadamente contaminada. Entre las pocas zonas que se salvan del caos está Intramuros, un pequeño barrio, dónde pervive la arquitectura de la época de dominación española.

En el Pink Manila Hostel, me dejaron dejar la maleta durante el día hasta la noche que cogía mi avión. 
Una procesión pasa por la Basílica de San Lorenzo Ruíz.

 En el hostel me recomendaron ir a ver el Mercado de Chinatown dónde podría comprar algunos regalos antes de volver a casa, la verdad es que me agobié mucho con tanta gente y enseguida cambié mi itinerario. Cerca de allí me encontré una procesión cristiana.  Y de ahí seguí andando hasta Intramuros y luego por la Marina hasta que volví al hotel. Un itinerario perfecto para acabar agotada y volver del tirón las casi 20 horas de viaje de vuelta.

San Agustín en Intramuros también estaba de celebración.

La Casa Manila. Intramuros.

Un pequeño rincón de Casa Manila. 

La entrada de Intramuros, me recordó mucho a Cádiz a la zona de la Alameda.

En Manila, tuve la suerte de contemplar la Gran Luna.

Un bonito atardecer en la zona de la Marina, para despedirme de Filipinas, por el momento. 

sábado, 19 de enero de 2019

La isla de Boracay




Welcome to Boracay!

Boracay es la isla más turística de Filipinas y una de las más turísticas de Asia. Tiene 10,32 km2. La tuvieron que cerrar durante unos meses porque la masiva construcción de hoteles y resorts estaba acabando con la salubridad de sus playas. Después de diversas tareas de saneamiento la han vuelto a abrir.

White Beach.


White Beach, la joya de Boracay.


Llegamos sin saber qué nos íbamos a encontrar, habíamos escuchado a algunos adorarla como paraíso terrenal y a otros rehusar de sus encantos debido a su extrema explotación. Nosotras, nos quedamos en el lado de los que la aman y disfrutan de sus palmeras que dan sombran a las playas de arenas blancas,  sus baños en aguas turquesas transparentes y sus múltiples opciones de restaurantes y bares para ver las puestas de sol.

Después de un viaje con escasos lujos gastronómicos, no nos parecía mal sentarnos de vez en cuando a comer en un restaurante, aunque fuera turístico. En un día nos gastamos lo que en una semana viajando por Romblón y Gigantes. También aproveché para bucear con Victory Divers, muy recomendable experiencia.


Una luz cegadora.

White Beach, es la joya de Boracay.



White Beach, Boracay.


A la sombra, porque el sol refleja en la arena blanca y te abrasas.

La típica estampa de White Beach, Boracay.


Sunset o´clock. El momento del día. 
 Desde luego lo turístico no está reñido con lo bello. No me importaría volver a Boracay a pasar más tiempo en sus paradisíacas playas.

viernes, 18 de enero de 2019

Isla de Gigantes: Gigantes Sur

El sitio de mi recreo.
Dejamos atrás las Islas del Archipiélago de Romblón y tras casi un día entero de viaje desde Roxas al Terminal Puerto y de ahí a Estancia dónde cogimos una bangka, llegamos hasta Carles, Gigantes Sur en el Mar de Bisayas. Las Islas de los Gigantes Norte y Sur deben su nombre a los humanos de grandes dimensiones que cuenta la leyenda vivían allí, parece una historia irreal pero encontraron unos ataúdes de tamaño desorbitado que dan nombre a este archipiélago, que algunos comparan con el mismo edén.

Llegar a las islas no es fácil, por eso no están explotadas por el turismo. Nosotras encontramos en la pequeña aldea de Carles todo lo que andábamos buscando.

Nuestra cabañita en la isla.
Una cabañita en la playa, una pequeña población con gente encantadora, karaoke y bar con cerveza, y como colofón un pescador que nos llevaba en su bangka a conocer las inmediaciones, por el mismo precio de lo que él ganaba pescando un buen día.

En la isla había hasta había peces de colores. ¡Qué más se puede pedir! Nos quedamos 3 días porque yo me tenía que volver a España. Mery casi se queda allí a vivir.

En las inmediaciones, había que ver la Little Boracay, Antonia Island, Bantigue la isla de arena y el lago de agua salada Tangke

LLegar en barco a las islas te permite ir recreando con tiempo lo que te vas a encontrar a tu llegada.

Nuestra amiga Jean nos llevó a ver una plantación de Dragonfruit.


En el Lago de agua salada Tangke, cuando no hay mucha gente pueden verse monos. 



A ver el lago hay que ir cuándo sube la marea para que esté lleno de agua.

La isla de Bantigue, un banco de arena dónde la gente viene a comer vieiras.

Bantigue, agua turquesa y arena blanca.

La little boracay, pequeña isla de arena blanca y agua turquesa dónde hay una señora vendiendo cocos.

Relaxing time.

La isla de Antonia. Hay un pequeño arrecife protegido, plagado de peces de colores :) 

Los colores del edén.
Mery llegando tarde con resaca a nuestro tour, ja ja. 


Algunos amigos del pueblo de Carles.

Jean nos llevó a comer un Halo Halo (del tagao Halo, mezcla).
El Halo halo es típico postre filipino que mezcla hielo con leche condensada, judías cocidas, chucherías varias, galletas, plátanos caramelizados y un largo etcétera de calorías que saben a gloria.

Cuando llegamos a la isla pensábamos que lo típico sería comer pescado, sin embargo, no fue tan fácil. Pescan por la madrugada, así que por la tarde sólo tiene pescado un local del pueblo que tiene frigorífico. Allí nos llevaron en moto y aprovechamos el paseo para conocer la otra parte de la isla.

La chica que nos llevó en moto.

Carles es un pueblo eminentemente pescador.

Limpiando Vieiras y almejas. Nos invitaron a comer.

Dando un paseo por la isla nos encontramos con unos pescadores de vieiras y almejas que nos invitaron a un buen plato de lo que habían capturado ese día. Nos sorprendió gratamente la extraordinaria hospitalidad filipina, cuanto más humilde son las personas más comparten su comida. Supongo que el no ser una localidad nada turística ayuda a relacionarse de una manera más de igual a igual con sus moradores.
El baloncesto, deporte nacional. La cancha es en sí misma la plaza del pueblo. 

Otro amigo del pueblo.